Entre los distintos factores que condicionan la cocina moderna en el Occidente Cristiano –quiere decirse, la cocina que a partir de la revolucionaria nouvelle cuisine francesa ha venido desarrollándose desde los primeros años setenta del siglo pasado- está la intención de salvaguardar nuestra salud. La ciencia médica ha
denunciado de manera irrefutable los peligros que encierra una alimentación exagerada o desequilibrada, y más concretamente los perjuicios que un régimen inadecuado comporta en organismos afectados por determinadas enfermedades.
La dietética, ciencia que trata de la alimentación conveniente en estado de salud y en las enfermedades, prescribe las dietas adecuadas en cada caso. Las dietas son regímenes alimentarios restrictivos, pues excluyen determinados alimentos o limitan su consumo. La verdad es que muchos de los alimentos prohibidos o restringidos figuran como ingredientes básicos de las cocinas más reconfortantes, suculentas y estimulantes, y de ahí que se plantee la incompatibilidad entre manjares salutíferos y manjares apetecibles.
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